El sencillo de presentación fue , una rumba con arreglos de cuerdas que se convirtió en el hit más grande de su carrera hasta la fecha. La canción es un manual de seducción moderna y una declaración de intenciones. Le siguieron "El que la sigue la consigue" y "Cómo pelan las cabezas" , donde demostró que podía hacer reír y llorar en el mismo verso.
La crítica lo aplaudió por su honestidad. 10:20 es el disco de un hombre en paz consigo mismo, que ha dejado atrás los celos y la violencia lírica para abrazar la ternura. Incluso así, canciones como demuestran que el espíritu fiestero sigue intacto. Capítulo 9: El Presente (2021-2024) – Likes y cicatrices y 20 años sin noticias En plena pandemia, Melendi lanza Likes y cicatrices (2021), un análisis de la sociedad de las redes sociales, la inmediatez y el amor líquido. "La boca junta" (otra versión), "Carnaval" y "El club de los perdedores" conectan con una nueva generación que descubrió su música en TikTok. discografia de melendi
En este trabajo, Melendi deja de ser el niño malo del barrio para convertirse en un cantautor con mayúsculas, capaz de mover masas sin necesidad de gritar. Si hubiera que elegir un disco que define la era dorada de Melendi, ese es Curiosa la cara de tu padre (2008). El título, una frase hecha que usaba su abuela, ya anticipaba el tono: irónico, cercano y lleno de humor inteligente. El sencillo de presentación fue , una rumba
Aquí ya no hay personajes ficticios. Melendi canta a su padre en , a su hija en "La niña de mis ojos" , y a su esposa en "Dímelo" . Musicalmente, se permite experimentar: "Estoy contento" es un tema de pop rock con toques de jazz, y "Lo que nos merecemos" es un guiño al rap más clásico de sus orígenes. La crítica lo aplaudió por su honestidad
Este es el disco de la madurez temprana. Aquí aparece por primera vez esa dualidad que marcaría su carrera: por un lado, el himno festivo (que recuperaba sus orígenes); por otro, baladas con más empaque como "Puedo fallarte" . Pero la joya de la corona fue "Calor de la noche" , un tema que navega entre el deseo y la desesperación con una melodía de rumba que ya es patrimonio de la música española.
Desde sus inicios agresivos en el panorama del hip-hop asturiano hasta convertirse en un icono de masas capaz de llenar el Santiago Bernabéu, la discografía de Melendi es el mapa de una evolución constante. Es la crónica de un tipo normal que, con una guitarra, un ordenador y una libreta de rimas, decidió cantarle a la vida con todas sus contradicciones. Este es un viaje profundo por cada uno de sus capítulos discográficos. Antes de los bombos y las palmas, Melendi era un chaval de Laviana que rapeaba en aceras y atascos de Oviedo. Su primera maqueta, Sin noticias de Holanda (2001), fue la chispa. Aunque técnicamente no es un álbum de estudio, es su acta de nacimiento artística.
Melendi le ha cantado a la chica del bar, al amigo que se va, al padre ausente, al amor que duele y al que sana. Ha pasado de ser un "rapero frustrado" a un "cantautor de estadios". Su discografía es un diario en tres décadas: los 20 rabiosos, los 30 desordenados y los 40 reflexivos.
El sencillo de presentación fue , una rumba con arreglos de cuerdas que se convirtió en el hit más grande de su carrera hasta la fecha. La canción es un manual de seducción moderna y una declaración de intenciones. Le siguieron "El que la sigue la consigue" y "Cómo pelan las cabezas" , donde demostró que podía hacer reír y llorar en el mismo verso.
La crítica lo aplaudió por su honestidad. 10:20 es el disco de un hombre en paz consigo mismo, que ha dejado atrás los celos y la violencia lírica para abrazar la ternura. Incluso así, canciones como demuestran que el espíritu fiestero sigue intacto. Capítulo 9: El Presente (2021-2024) – Likes y cicatrices y 20 años sin noticias En plena pandemia, Melendi lanza Likes y cicatrices (2021), un análisis de la sociedad de las redes sociales, la inmediatez y el amor líquido. "La boca junta" (otra versión), "Carnaval" y "El club de los perdedores" conectan con una nueva generación que descubrió su música en TikTok.
En este trabajo, Melendi deja de ser el niño malo del barrio para convertirse en un cantautor con mayúsculas, capaz de mover masas sin necesidad de gritar. Si hubiera que elegir un disco que define la era dorada de Melendi, ese es Curiosa la cara de tu padre (2008). El título, una frase hecha que usaba su abuela, ya anticipaba el tono: irónico, cercano y lleno de humor inteligente.
Aquí ya no hay personajes ficticios. Melendi canta a su padre en , a su hija en "La niña de mis ojos" , y a su esposa en "Dímelo" . Musicalmente, se permite experimentar: "Estoy contento" es un tema de pop rock con toques de jazz, y "Lo que nos merecemos" es un guiño al rap más clásico de sus orígenes.
Este es el disco de la madurez temprana. Aquí aparece por primera vez esa dualidad que marcaría su carrera: por un lado, el himno festivo (que recuperaba sus orígenes); por otro, baladas con más empaque como "Puedo fallarte" . Pero la joya de la corona fue "Calor de la noche" , un tema que navega entre el deseo y la desesperación con una melodía de rumba que ya es patrimonio de la música española.
Desde sus inicios agresivos en el panorama del hip-hop asturiano hasta convertirse en un icono de masas capaz de llenar el Santiago Bernabéu, la discografía de Melendi es el mapa de una evolución constante. Es la crónica de un tipo normal que, con una guitarra, un ordenador y una libreta de rimas, decidió cantarle a la vida con todas sus contradicciones. Este es un viaje profundo por cada uno de sus capítulos discográficos. Antes de los bombos y las palmas, Melendi era un chaval de Laviana que rapeaba en aceras y atascos de Oviedo. Su primera maqueta, Sin noticias de Holanda (2001), fue la chispa. Aunque técnicamente no es un álbum de estudio, es su acta de nacimiento artística.
Melendi le ha cantado a la chica del bar, al amigo que se va, al padre ausente, al amor que duele y al que sana. Ha pasado de ser un "rapero frustrado" a un "cantautor de estadios". Su discografía es un diario en tres décadas: los 20 rabiosos, los 30 desordenados y los 40 reflexivos.